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Cuidado con estos alimentos, cada vez provocan más alergias

Santaolalla asegura que las alergias alimentarias han aumentado en las últimas dos décadas de forma considerable porque ahora “también se diagnostican más y mejor”. No obstante, señala que la hipótesis para explicar el fenómeno que mayor relevancia ha tomado durante estos años es la de que “gracias a la vacunación, la antibioterapia y una mayor higiene en los países industrializados –medidas muy importantes en la disminución de la morbilidad y mortalidad–, el sistema inmunológico ha virado hacia una respuesta alérgica en la que se defiende de sustancias aparentemente inocuas”.

Hay varios factores que son necesarios para que las alergias se desarrollen. Por un lado, debe existir una predisposición genética, por el otro, los factores ambientales deben provocar modificaciones a lo largo de los años que afecten a la expresión de los genes. Santaolalla también contempla como posible causa los pesticidas o químicos de los vegetales y las frutas, así como ciertos aditivos que se le añaden a los alimentos, como sulfitos, glutamato, tartracina… Sea cual sea la causa, estos son los alimentos que más alergias causan.

Lentejas, la legumbre que más reacciones provoca

Según la experta, la prevalencia de sensibilización a las legumbres depende de los hábitos dietéticos de cada zona. Sus síntomas aparecen tras la ingesta, la inhalación y el contacto.

Ajos, sobre todo a los cocineros

El ajo pertenece a la familia de las liliáceas, al igual que la cebolla y el puerro. Santaolalla señala que puede provocar dermatitis de contacto en la piel, sobre todo debido a su principal alérgeno, el disulfuro de dialilo. La doctora asegura que es habitual que se manifieste en las partes más carnosas de los dedos de cocineros o aquellas personas que los manipulan con asiduidad. También explica que, como el resto de alimentos vegetales, contiene unas proteínas que pueden provocar síntomas de alergia inmediata por ingesta cuando una persona está sensibilizada.

Nueces, el fruto seco más peligrosoL

Son responsables de la gran mayoría de casos de anafilaxia, y pueden aparecer como alérgenos ocultos o presentar una elevada reactividad cruzada entre ellos y otros alimentos vegetales”, explica la alergóloga. Por otro lado, Santaolalla señala que, a diferencia de otras alergias alimentarias, la de los frutos secos suele ser persistente y no desaparece con el tiempo.

Entre las frutas, el melocotón

La alergóloga afirma que se produce por una sensibilización a una Proteína Transportadora de Lípidos (PTL) llamada Pru p 3, que se encuentra en diversos tipos de pólenes y alimentos vegetales. “No solo está en el melocotón, sino que es muy abundante en otras frutas rosáceas como la manzana, la cereza y el albaricoque, así como en frutos secos, cereales, legumbres, lechuga, tomate… En el caso del melocotón, se encuentra siete veces más concentrada en la piel que en la pulpa, sentencia la experta, quien advierte de que muchas veces se encuentra como alérgeno oculto en medicamentos y otros preparados. Puede provocar desde síntomas leves como el Síndrome de Alergia Oral (SAO) -que generalmente solo afecta a la garganta y a la boca- hasta otros más graves como una anafilaxia, una reacción que afecta a todo el organismo y que es potencialmente mortal. “El tratamiento consiste en dieta de exclusión, difícil por su amplia distribución, y actualmente también disponemos de una vacuna sublingual específica”, indica.

El tomate, una reacción más leve

Pertenece a la familia de las solanáceas y se consume de forma habitual tanto fresco como procesado, y cocinado es mejor que crudo. Aunque la alergóloga asegura que suele producir reacciones leves como el SAO o urticaria perioral (alrededor de la boca), en algunos pacientes también puede provocar síntomas más severos. Las responsables son las profilinas, unas proteínas presentes en gran cantidad de alimentos vegetales y pólenes que son resistentes a la temperatura del cocinado y a las enzimas digestivas. Por otro lado, Santaolalla explica que desde hace un tiempo también se ha descrito alergia a las semillas del tomate.

Marisco, más frecuente entre los adultos

En este caso, la experta detalla que es más frecuente en adultos que en niños y más común en poblaciones en las que se consume con frecuencia: “La alergia a crustáceos (gamba, cangrejo, langosta, buey de mar…) es más habitual que la alergia a los moluscos, como la almeja y el mejillón, o que a los cefalópodos como el calamar y la sepia”.

La gamba (que tiene lo peor en la cabeza) es uno de los mariscos que más casos de alergia produce y la responsable es la tropomiosina, proteína resistente al calor y que también se libera en los vapores de cocción. “Se encuentra también en el resto de crustáceos, moluscos, insectos y ácaros del polvo, lo que explica la reactividad cruzada entre estos y la alergia respiratoria producida por los ácaros del polvo”, señala Santaolalla, aunque aclara que hay alérgenos específicos para cada especie de crustáceo. Los síntomas se producen por ingestión, contacto e inhalación y, por el momento, el único tratamiento preventivo es evitar consumirlos.

Alergia al huevo, la más frecuente en la infancia

Suele aparece en torno al primer año de vida, cuando comienza a introducirse el huevo en la dieta. “Algunas proteínas de la clara como la ovoalbúmina y el ovomucoide son las principales responsables de la alergia a huevo, la yema es poco alergénica en términos generales. Algunos pacientes lo toleran cuando está bien cocinado, pero no cuando está poco hecho o crudo”, explica la especialista.

Por lo general, la alergóloga explica que la alergia al huevo suele remitir antes de los 5 años de forma espontánea. “Si no desaparece, podemos realizar Inducción de Tolerancia Oral (ITO), un proceso activo para ayudar a que el paciente adquiera la tolerancia a través de la ingesta en dosis bajas crecientes y mantenidas del huevo”, concluye.

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